FERNANDO CERÓN MARTÍNEZ

PORTADA y CONTRAPORTADA de la ANTOLOGÍA
Voz de jaguar, vuelo de cóndor
CHILE/Región del Bío-Bío/Concepción: saludo inicial
MARÍA MAGDALENA BARGETTO
NIVIA BUSTOS BUSTOS
JORGE CID ALARCÓN
HUMBERTO ESTAY BERMÚDEZ
MARCIA FLANDES ALVAREZ
GUILLERMO GANGAS SILVA
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BEATRIZ MARTÍNEZ ROSSI
TULIO MENDOZA BELIO
RAMÓN RIQUELME ACEVEDO
México/Pachuca/Hidalgo: Saludo inicial
MARTHA MIRANDA GÓMEZ
ZENÓN RAFAEL TÉLLEZ JIMÉNEZ
FERNANDO CERÓN MARTÍNEZ
SANDRA MÓNICA RIVERA SÁNCHEZ
RAFAEL TIBURCIO GARCÍA
JORGE CASTILLO MARTÍNEZ
KAREN GUADALUPE HERNÁNDEZ GALICIA
DANIEL ÁNGELES TREJO
JOSÉ RAMÓN CORONA ARMENTA
CATALINA GUERRERO NÁJERA
ENRIQUE RAMÍREZ GONZÁLEZ
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A veces son mudas estatuas
de profundo mirar;
otras, dinámico huracán
en pasionaria entrega.
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BREVE NOTA BIO-BIBLIOGRÁFICA:


Fernando Cerón Martínez nació en la ciudad de México, D.F. y por cuestiones familiares llega a vivir a la ciudad de Pachuca de Soto, Hidalgo, a la edad de nueve años. Aficionado a la poesía desde pequeño, esto lo lleva a darse a conocer como declamador, dentro y fuera del estado. Ha obtenido algunos premios en declamación y literatura: es cinco veces campeón estatal en declamación, tercero y segundo lugares a nivel nacional.

Dentro de la literatura es quinto lugar estatal en el concurso de cuento “Andrés Henestrosa”, primer lugar estatal en el concurso “Ricardo Flores Magón” y cuarto lugar nacional en el mismo evento.

Ha participado como instructor de oratoria, declamación, vocalización e iniciación a la creación literaria. Cuenta con la publicación de las obras poéticas “Palabras de Poeta”, 1996 y “Voz Interior” 2000.

Ha colaborado en diversas publicaciones realizadas por el Instituto Federal Electoral en el Estado y el Tribunal Electoral del Poder Judicial del Estado, además en la revista “Ágora”, Revista “El Malacate” de la Asociación de Escritores Hidalguenses, la Revista “Rumbo Universitario” de la UAE.



DIFERENCIA

Ya sin el yo y el tú,
renace el nosotros.
son el oxígeno y el aire,
aprenden a vivir el hoy,
encariñados y sumidos en su ya;
trasnochados, nítidos, etéreos,
aprovechando del amor lo aprovechable.

Y funden sus extrañas diferencias
tras el hervor del son sanguíneo,
por el gigante inquieto y taciturno
de aquel maniático momento.

Ya sin el yo y el tú,
renace el nosotros.
son el oxígeno y el aire,
aprenden a vivir el hoy,
encariñados y sumidos en su ya;
trasnochados, nítidos, etéreos,
aprovechando del amor lo aprovechable.

Y funden sus extrañas diferencias
tras el hervor del son sanguíneo,
por el gigante inquieto y taciturno
de aquel maniático momento.

Una diferencia entre hombre y mujer
es su extraña percepción de amor;
ella lo aspira, atesora
y transpira
El palpa con los ojos,
jala por los labios
y saborea a través del tacto.

En ese afán tan diferente,
el amor los va burlando;
se convierte en humo,
en mar, en cielo;
brilla con intensidad
de estrella.

Cuando lo quieren percibir,
se desvanece en las miradas,
huye en ansia acuosa,
salta al balcón y cae en las horas.

Nadie lo puede detener,
acaso lo persigue un suspiro,
se le enfrenta, lo mantiene erguido,
pero al momento, en un halo amable,
lo deja irse por la noche o la mañana.

Oculto tras el pensamiento,
se apodera de la lógica,
hace pedazos las fibras más sensibles
y se aprovecha de los dos.

Los hace eternos magos al instante,
vuelan por encima de las nubes,
desaparecen el mundo en su presencia
e iluminan su mágico universo.

A veces son mudas estatuas
de profundo mirar;
otras, dinámico huracán
en pasionaria entrega.



SUSTANCIA

Se va haciendo sustancia la mirada
al igual que una gota de rocío
y penetra mi inquieto escalofrío
hasta quedar el alma enamorada.

Igual que ella, mi pasión mojada
pone deleites en mi ardiente frío,
para que pueda cual airoso río
luchar valiente en esta encrucijada.

Al fin yo quiero en tu mirada ver
chispas de luz como la luna clara
y en esa luna sol risueño ser

y que con ese sol yo te anunciara
un loco afán, así, loco placer,
aunque con ese amor yo me opacara.



INSTANTE

Tocaré tu pubis dormido
para que al contacto de mi piel
despierte.
Dejaré mi voz en tus oídos,
causarte ansias de amar
y un gran deleite.
Quiero tener tu cuerpo,
ser el dueño del silencio
de tus ojos,
del oscuro de tu piel,
en el ardiente secreto
de tu ombligo,
en los cálidos muslos
posar la boca,
en los pechos firmes
recorrer las manos.
Cubrir tu cuerpo con el mío,
ser uno sólo,
con el ávido respiro.
Sentir la taquicardia
de tu vida
y moverme ágil
sin cansancio.
Elevarnos con fuerza
por los vientos
en tropel enloquecido.
Llegar a la cumbre
del misterio físico, juntando
tu néctar con el mío.
Para que pueda
en un orgasmo fabuloso,
perder las fuerzas
y quedar rendido.



SOÑÉ

Sí Señor, me soñé un ángel,
cabello rubio, alas blancas
y una sola particularidad:
pechos desarrollados,
quise amamantar con ellos
a niños hambrientos,
casi moribundos...
Volar a tierras donde el pan se niega,
y el sueño y realidad se mezclan
por esas ganas de agua y alimento.
Ser un ángel, Señor, eso quisiera
para otorgar el líquido de vida
que tú mismo pusieras en mi pecho.
Para luchar contra la muerte,
que nos arranca un pedazo de vida,
que mutila y pretende...
Quiero ser ángel, multiplicarme,
para que no haya luchas fratricidas
y el mundo entero sea feliz,
que la paz sea consecuencia del amor,
¡Que nadie sufra!
¡Señor! ¡Por tu gracia y resplandor!
¡Por tu infinito amor!
¡Por tu perdón!,
Por lo que quieras,
¡Por piedad!
Permíteme ser ángel,
un ángel de la guarda:
Para sembrar verdad y cosechar amor,
para sembrar amor y que haya paz.
Para sembrar la paz y brilles tú.

Con tu infinito ¡Tu omnipotencia!
Tu gracia y redención.
Para encontrar el Paraíso aquí en la tierra:
¡Permíteme ser ángel, por favor!



EVOCACIÓN

Es mal movimiento,
vaivén de hombres raros,
humos que hacen daños,
rencores, olores nefastos.

¡No! No quiero este trance,
que muera hoy conmigo
por siempre, la raza de bronce,
termine mi cruento destino.

Reviva constante en mi cielo
un fuego tenaz de esperanza
y que nazca por fin otro sol,
¡El sol de otra raza!

Ha nacido el quinto sol,
el sacrificio de Nanahuatzin,
ese Dios feo que se lanza al fuego,
se consume en un dolor sin fin.

Este valle de Anáhuac
no es limpio paisaje de flores;
no hay trino de aves, el ritmo se acaba
el lince que corre, se extingue.

Antes primavera extedías,
hoy infierno raro y cruel;
así me parece, se me transfigura,
quemando la entraña y la piel.

Tula, Chichén Itzá;
Teotihuacán,¡Son ruinas!
Telpochcalli, Calmecac
eran los centros de la guerra.

Flores, ¡despidan aromas!,
perfumen los campos,
¡Infértiles tierras sin mies!
¿Dónde están sus frutos?

No suplico, ¡Reclamo!
¡Que cese este ruido infernal!
No más sacrificios humanos,
ni ese tormento brutal.

Escuchen mi grito en el bosque,
que cruce montañas y valles,
se lance sin tregua al ataque,
¡Vamos mi estirpe no falles!

¡Moctezuma! ¡Cuauhtémoc!
Últimos guerreros reyes,
¿Dónde está su señorío?
Y sus luchas sin laureles.

¡Nació un dios maligno!
Ven ya, ¡Oh! Coatlique
dame fiel descanso,
¡Aborrezco este Valle!


QUIERO CONOCERME EN TI

Quiero conocerme en ti
en los secretos de tu piel,
ser infinito de tus ojos,
ardiente de tus besos

diferenciarte y confundirte con las nubes
con el suave terciopelo de las olas
y el terso palpitar de un ave

posarme, posarte, estremecernos
con el tibio roce de las manos
y el ávido sabor de nuestros cuerpos.

Dic. 98

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