BREVE NOTA BIO-BIBLIOGRÁFICA:
Zenón Rafael Téllez Jiménez nació un 23 de Junio de 1959, oriundo de Zempoala Hgo., México. Inicia sus pasos poéticos en la Asociación de Escritores Hidalguenses A.C. en el año 2000, participó en el taller de “Preceptiva Poética”, “Taller de Literatura”, alumno del taller de Narrativa de la Casa de Cultura del ISSSTE (Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabadores del Estado) y en Palabrerío A.C. fue tallerista de “Cuento”.
Sus publicaciones: Narrativa, periódico “El Financiero”, circulación nacional; poesía, periódico “El Sol de Hidalgo”, circulación estatal; relatos, revista “Visión Latina”, publicación interna de la fundación cultural del Instituto Tecnológico Latinoamericano (ITLA), artículo de fondo revista Tomatian, publicación interna del Colegio de Bachilleres del Estado de Hidalgo donde en la actualidad es colaborador de la gaceta. Realizó una licenciatura en Química y en la actualidad se desempeña profesionalmente en el ámbito de la educación de Bachillerato.
MAL RECUERDO
Un recuerdo
jamás de infancia
cae de rodillas, pesar
discordante de lágrimas.
No más espacio en abismo,
no más arena lleva el agua,
ni más llanto ahoga su olvido.
Cae la sombra de los árboles
donde la realidad
deja su constancia.
MÁRMOL
La soledad en su posdata
reposa en la piedra indiferencia,
triste faz empaña el tiempo
que esculpe las grietas
por donde escapa el alma.
MINERAL DEL MONTE
Pueblo nacido de las entrañas del monte
donde la luz mineral crece,
ser de plata en trozos de piedra,
toma existencia
entre gente confundida de bosque,
en cada esquina hay un duende
para robarnos el corazón y arrojarlo
al tiro de mina
para invocar la niebla,
herejía de seducción en el lecho.
Frotar el frió es una leyenda
que cada cual, cuenta según su historia,
ilusiones atoradas en el malacate de los sueños
bajan y suben estrellas,
tierra abonada de muertos para recordar,
el alma efímera de minero.
Debajo del pueblo, socavón de siglos escucha las pláticas
historias encimadas de fuereños
que levanta de las tumbas el viento
se ponen a silbar en la copa de árboles,
sortilegios de vida para encantar a los niños,
de un pueblo de anhelos
que sueña escarbar donde termina
el arco iris para encontrar el brillo.
NO ESTÁN MUERTOS
Encuclillas el tiempo se agazapa
en veredas del monte.
El hambre es un fantasma que al jacalear
se tuerce en los comales.
La muerte envuelve a los niños como niebla.
No están muertos
sólo duermen en el reino, donde nada existe.
El futuro es una sombra extendida en cañadas de olvido
donde el canto del cenzontle
otorga melodía al cauce de los ríos.
Corazón enterrado en las chozas
donde el alma en los huesos se queda a vivir en el nicho.
No están muertas estas voces chillonas que se atrevieron
a nacer en la miseria humana.
NO HACES FALTA
No quiero tus labios sabedores de caricias
terciopelo de rimas musitando las mañanas,
ni tus dedos de raíz entrando en mi cuerpo
para buscar mi alma.
No quiero tus muslos que harán mí cintura brazas,
incendio de nuestras lenguas
ni viento de tu boca empujando el sueño
del placer que nos arrastra.
No quiero tus montes donde se desliza la mañana,
pues mi pecho es atardecer que cae sobre tu espalda,
no quiero tu piel de playa sabor a sal
ni la marea de tu cuerpo en mí noche agitada,
para mí vida no haces falta,
si de la vida sólo quiero ser tu deseo.
RECETA PARA MORIR LENTAMENTE
Tome la cazuela del olvido,
espere la traición letal de su risa
jugueteando en otro oído.
Encienda la pasión a fuego lento,
agregue unas hojitas de odio,
haga una rebanada fina de su piel
amásela con recuerdo en los dedos
y déjela reposar al viento.
Mezcle todo, los besos, su foto, la tarde,
el pelo, su muslo, saliva, una nube, sus pasos, la calle,
la caricia y agregue dos cucharadas de sueño,
un trozo de luna y espolvoree con estrellas
para mitigar el miedo.
Después, se muelen promesas de siempre.
Para picosa desilusión,
incorpore una pizca de tristeza
y deje
que el tiempo se derrame por sus mejillas.
Para el buen sazón duerma con el sabor de su aliento
déjelo reposar en el dulce instante del primer beso
hornée con la llama de su sexo
espere que levante la piel y esponje el deseo.
Decore con sonrisas y sírvase de postre para el rencor.
Ponga el manjar en la mesa
y mordisquéelo de una a diez,
deje escapar la vida de las venas
para alimentar la muerte que nos visita,
cuando su ausencia se nos haga hambre.
De morir lento.
SAFARI
De noche vienen mis deseos
a devorarse los sueños
los sacan de la madriguera
para ser desollados
en las caricias de una hoguera.
Danzan
Después de satisfechos
para evocar un sueño líquido,
fantasmas se vuelven agua
en su desnuda piel de encelo.
Entonces
Los deseos toman forma
de siluetas a lo lejos
que se deslizan por la alcoba
para apretarlas con los dedos
Al alba
Cuando los cuerpos casi despiertos
ahuyentan las sensaciones en hordas,
huyen los deseos como insectos
a los ombligos formando caracolas,
sigilosos
buscan y esperan en la noche,
como fieras al acecho
sueños indigentes perdidos en el bosque.
SOMBRA
Sombra, orilla de mi vida
silueta de escombros
te asomas con la luz del día,
peregrina, sometida a mi cuerpo,
has de odiar el alba por no ser tu guía
deberías de tomar la decisión maldita,
de asesinarme por la espalda
cuando me invada la melancolía,
deshazte de la carne que te hace sentir
oculta en las noches pésimas
de mis manos vacías,
busca tu alma gemela, sombra blanca
en el brillo del deseo,
deja esta piel muerta en su ausencia,
huye al paraíso.
No es querencia de locos, déjame solo.
TORMENTA
Viento, azul mar, luz de luna
tus ojos son el faro para evitar el naufragio
de los sonámbulos que se escapan en busca de labios.
El deseo es una marejada de sueños
tropezando en la bruma,
la sosiegas en las manos,
recuerdos rompiéndose en el acantilado
confundidos en la arena,
se los lleva la espuma de la existencia
después de la calma nos miramos
embrujados por el canto de sirena,
eres tú y la noche en su océano
yo tratando de escapar de la tormenta
de sensaciones que oprimo con mis brazos.
UN DÍA DE ESTOS
Un día de estos vendrá la muerte
a perseguir mis antipatías
por los rincones de mi cuarto.
Vendrá con pies descalzos
a interrumpir la tarde,
el cuchicheo de su osamenta
danzará deseosa de mi carne.
Vendrá a mostrarme los dientes
con ojos de gata,
a fastidiarme los sueños
en mis noches sin calma.
Un día de estos andará la muerte
de puntillas rondando la casa
para atraparme en reposo,
mientras engulle mis entrañas.
en el silencio de la densidad de mi cuerpo,
Un día de estos andará la muerte
al rededor de mi cama
a jalarme los pies
cuando no haga caso de su llamada,
entonces guardaré las sonrisas en el espejo,
los años bajo la almohada,
y para no irme sin nada
envolveré el alma de sucesos
y me convertiré en mortaja
de tan gusanos recuerdos,
cuando la memoria me ponga
en los labios de mis deudos.
|