JORGE CID ALARCÓN

PORTADA y CONTRAPORTADA de la ANTOLOGÍA
Voz de jaguar, vuelo de cóndor
CHILE/Región del Bío-Bío/Concepción: saludo inicial
MARÍA MAGDALENA BARGETTO
NIVIA BUSTOS BUSTOS
JORGE CID ALARCÓN
HUMBERTO ESTAY BERMÚDEZ
MARCIA FLANDES ALVAREZ
GUILLERMO GANGAS SILVA
ALICIA HERNÁNDEZ EMPARANZA
BEATRIZ MARTÍNEZ ROSSI
TULIO MENDOZA BELIO
RAMÓN RIQUELME ACEVEDO
México/Pachuca/Hidalgo: Saludo inicial
MARTHA MIRANDA GÓMEZ
ZENÓN RAFAEL TÉLLEZ JIMÉNEZ
FERNANDO CERÓN MARTÍNEZ
SANDRA MÓNICA RIVERA SÁNCHEZ
RAFAEL TIBURCIO GARCÍA
JORGE CASTILLO MARTÍNEZ
KAREN GUADALUPE HERNÁNDEZ GALICIA
DANIEL ÁNGELES TREJO
JOSÉ RAMÓN CORONA ARMENTA
CATALINA GUERRERO NÁJERA
ENRIQUE RAMÍREZ GONZÁLEZ
imagen
Toda luz
fenece en la
fauce
del instinto.
Imagen
imagen
BREVE NOTA BIO-BIBLIOGRÁFICA:

Jorge Ignacio Cid Alarcón nació en Cañete, Región del Bío-Bío. Hizo sus estudios secundarios en el Colegio Salesiano de Concepción. En el año 2001 ingresa al Taller Literario “Fernando González-Urízar” de Concepción, dirigido por el poeta Tulio Mendoza Belio; el 19 de julio de 2002, participa en el Encuentro Nacional de Escritores convocado por la I. Municipalidad de Talcahuano y la Universidad Técnica Federico Santa María, Sede Talcahuano; el 23 de septiembre, obtiene el Primer Premio en la categoría Poesía, por su conjunto de poemas “Cuatro Poemas”, en el Primer “Concurso Poesía, Cuento y Ensayo para Estudiantes de Enseñanza Media”, organizado por la Universidad Católica de la Santísima Concepción; el 18 de Octubre, participa en una “Lectura Poética del Colectivo de Escritores Jóvenes de la SECH-Concepción”, realizada en el Instituto Chileno Británico de Cultura de Concepción; El 6 de Junio, realiza su primera lectura poética individual organizada por la SECH-Concepción y el Instituto Chileno-Británico de Cultura de Concepción; en el año 2003 es invitado a participar en el II Encuentro Nacional de Escritores Baldomero Lillo, realizado en Lota; el 25 de Octubre, obtiene el Tercer Lugar en la Categoría Poesía, por su poema “El misterio en tu cuerpo” del Festival Cultural organizado por el Colegio del Sagrado Corazón; en Octubre, obtiene una Mención Honrosa por su cuento “Salve” en el “Tercer Concurso de Cuento para Estudiantes de Enseñanza Media de la Comuna de Concepción”, organizado por la Universidad del Desarrollo y la Municipalidad de Concepción. Fueron jurado de este concurso Alfredo Barría Molina, Luis López-Aliaga y Tito Matamala. El cuento aparece publicado entre las páginas 65 y 70 del libro “¿Dónde estás, Yolanda? (Universidad del Desarrollo, Concepción, Chile, 2003); en el año 2004 obtiene una Mención Honrosa en el Concurso Literario Nacional “Un poema para Neruda en el Centenario de su Nacimiento”, organizado por la Sociedad de Escritores de Chile (SECH), Filial Concepión. Su poema “Ola viva” aparece publicado entre las páginas 61 y 65 del libro: Un poema para Neruda en el Centenario de su Nacimiento (Ediciones Etcétera, Concepción, Chile, 2004); en el año 2005 gana el Concurso Nacional Juegos Florales Gabriela Mistral, Género Poesía, Categoría Juvenil, de la I. Municipalidad de Santiago, por su poemario Labia larvaria; en el año 2006 obtiene la Beca de Creación Literaria del Consejo Nacional del Libro y la Lectura para su proyecto poético titulado “Abigeato”.
Actualmente es alumno de Español en la Facultad de Humanidades y Arte de la Universidad de Concepción.




ALBOR, TINIEBLA

Llevo el germen de la advertencia bajo la lengua
cuando la misión mía es inocularlo donde la hembra,
cuando la misión es negar la muerte
sobre los ámbitos del gusano que no ha de morir jamás.
Soy entonces la Casandra nunca creída, la siempre burlada,
la que nadie,
grita vanamente la profecía.
Toda luz
fenece en la
fauce
del instinto.


NO ME APEDREEN LA HUESA

No me apedreen la huesa.
¿Quién a diferencia mía no ha gozado
y se ha gozado de gozar?
No me apedreen la huesa.
¿Quién a diferencia mía no ha besado los pies del único que renuncia
a su nombre por la marginada en el margen de la amargura?
¿Quién, dios mío,
no mirándose al espejo ha reconocídose María Magdalena,
risueña,
sucia, pero hermosa de las ganas?
Písame señor los labios
que sueño aún lavártelos con mi lágrima aérea y secártelos
con mi pelo de puta.


SOLILOQUIO DE ESPANTO

Hete preparado el refugio,
exultado por tus esplendores, morido y vuelto a nacer de tu sexo.
Heme gastado las noches cuales todas en el labriego léxico de las ratas,
decodificando las misivas dellas, sus biblias apócrifas,
oyendo su rumor,
su furtivo entrelazamiento tras el telón donde todo pasa.
He invocado las ansias,
las ganosas noches de Príapo,
las sedes del mundo, las hambres gloriosas por satisfacer del gentío esta noche,
en este valle dónde todos viénenme y viénente a cantar en el solo nombre mío
el himno de la exaltación, a ti rododendro de sal, a ti menosprecio del burdo vulgo,
a ti genuflecta armoniosa liebre en celo que corriéndome has encantado las visiones de los viriles. Lasciva,
latente,
lamida,
guárdate el sonido,
óyete el silencio y descifra este rumor que mío y de las ratas os abre en el pecho las ascuas:
¡Ase la brasa, ase la brasa!
Mirad como los niños, que han dejado las casas de sus padres
añorando ser perdida por la noche, se suman a este llorar de plañidera pobre que soy yo,
que viril deságome múltiple fascético, mísero ascético,
herrumbroso
mas gozoso.
China dellos, llorona mía, amancebada furtiva:
¡Ase la brasa, ase la brasa!
Mira oyendo el desastre ampuloso de sombras que llévanme
tras del caos que he reservado para ti para perdernos en el ciclo sin forma de las sangres,
de las casas en desuso,
de las playas inconcurridas, míra-
me
y áta-
me si quieres
a tu esencial baba de vid, mas luego que sea mi bonita,
mi loquita de las calles solas e breves,
que dejo el respiro entre las mugres
ya estertóreo,
ya imbécil,
ya cocido al féretro natal del
sinsentido.


INVOCACIÓN DESESPERADA

Genuflecto, memorioso, temblado en la desdicha,
vivo los segundos de una pena
terca y dura, lamiendo cada escena sangrada en el error,
cada atisbo de arrepentimiento perenne, mas estéril.
Pásase la jornada,
llovida, menguada,
somnolienta y penosa en la fragua de los tiempos,
signando con la hierra la sucesión de los sentidos,
pásase la jornada
tan fría,
tan baja,
tan
pordiosera.
¿Dónde se meter, Constantino,
dónde se meter, Juan de Yepes, cuando la siega lo quiere a uno llevar
y la lengua se está tan agria?


TRES FIGURAS EN LA DIÁSPORA

Ascendemos del vacío negro uterino,
del vendaval de semen y ventisca que de dentro nos formó columna y ojos,
sexo y soledad.
Venimos y vemos frente a nos una zorra tosca, sucia e maloliente
que entre los dientes trae una nausea más mísera
que la misma hambre que trae a matar con las ganancias deste parto nupcial,
ella es la comadrona,
la misma que nos deja luego en los jardines de algún cualquier inédito sin mancha
o que por los ríos cuesta abajo nos larga a escapar del hambre
y a fenecer tardos en la danza de torpeza del tiempo salobre y trágico, huachos,
huachos, pero rotulados latinos.
Ahí, cuando solos, cuando indios,
cuando pobres,
cuando ecos de otro existir ausente,
llegará a nos el que siempre espera fuera de las escuelas,
sediento, a ultranza sordo,
llevándonos de la mano con un dulce negro en las nuestras manos
al sitio eriazo de los óxidos, de los pútridos, de los cadáveres del basural,
ese es el chulo quien hace el infame tráfico de las meretrices,
sangrándolas,
negreándolas,
dejándolas solas en medio de la nada cuando el norte arrecia en las tierras
nocturnas de la latinoamérica pudenda.
Chulo, chulo,
chulo mísero que por la espalda rasgásteme la vestidura del odio hasta vaciarme
torvo por las avenidas
e por las callejuelas
e por los vados de los ríos
e por las azoteas de las casas de remolienda, te he visto llorar
la noche atrás, solo en el baldío solar de las memorias
y hazme mirado compasivo,
con compasión de ti
que niño violado fuiste un día también llevado al mismo sitio del desencanto.
Dejad que sin pielles e sin mantos devenga tu existencia perra,
descansa a la sordina tu agonía, que es la misma mía,
que entra agora el curandero,
el gran curandero con su responso funerario,
su dentellada de milagro, su mirada fumada y refumada en la espera.

Recibid de él sus elixires mortuorios,
sus aceites, sus afeites,
toda la saliva del becerro,
todas las hojas del cierzo que a tu casa de campo llegó maléfico,
todas las mantas que de cuero de perra virgen te bordó con las iniciales de tu matriz uterina,
todas las pastillas que aceradas vierte en tu tripa
atrayéndote la mortaja feliz del imbécil.




VÓRTICE DEL ESPEJO

María de Magdala es mi nombre de mal nacida, mi título de nobleza,
el de reina de las putas, de todas, la celeste.
María Magdalena, la que espera en la parada de la calle norte,
den o no las seis de la mañana, sola, esperando que se venga la última sombra
para volver en destrozo, sucia, al camastro de las ensoñaciones mustias.
Soy María, tal y como la mismísima virgen,
pero tocada por dentro por el espíritu de la carne ciega,
la carne mezquina de un torpe perdido en la danza de los días.
Soy María de Magdala
y mi rostro fue bello
antes de las diez mil estampidas de hambre que se me han sucedido sobre el campo,
sobre mi descampado resquebrajado en la reyerta sin límites del sol, del silencio flagelado.
Digo ser discreta, mas miento pues grito en mis pieles, en mis cueros de puta envejecida y barata
que ayer fui abusada
y que con golpes me dieron la paga
y que llena de escupitajos rojizos me he calzado las sandalias por la mañana.
Soy María Magdalena y voy sola sin que nadie me chulee,
voy por las calles pletórica de nada,
sola con nadie, vacía,
ebria si la fortuna se torna clemente y alguno de los otros
vierte en mis manos la cicuta.
Me dicen sucia,
me muestran un cristo en una crucecilla de plata e imploran que le bese,
pero las redimidas
murieron en el último pleonasmo de la miseria y he sido yo
quien le ha besado antes de que muriera gimiendo como perra en el gólgota,
al cristo, sus miembros,
yo misma, la indigna, la del fondo, la tonta, la sucia,
la preñada,
la zorra abortiva,
la puta, la puta,
la puta sorda de los tiempos
que vago por ahí lamiendo las cenizas de la noche venida en vano como la siguiente y la siguiente.
Cuélguenme si a bien tienen tal caso,
llámenme puta,
pero en mí han temblado,
fascinados, los cientos del secreto.


CUBIL DE LOS HORRORES

Hoy, me siento oscuro
y como repugnantes mastines que muérdenme los miembros
me pesa la bastardía
y todos estos nombres que
me tocan en mi linde marchito.
Puedo olerles lo pútrido
lo ajeno y lo estertóreo a esos sangramientos
que sufre mi palabra
a esas revoluciones que atácanme
cuando nictálope creo ver imágenes de ángeles en la ruina.
Hoy, me vengo mustio
cuando afuera lloran los machos cabríos su lejanía del paraíso
su inminente caída al vacío de lo falaz.
Hoy, me sé mortuorio
pues me leo en las memorias
otros lloros que no son sino los de la lepra, el chancro y la cólera.
Hoy, me siento solo
Cuando ese cuerpo, ese oír y esa palpitación tan dulce
se desvanece en los mis dominios
y surge en los otros cercados por la amargura de la guerra y la siega.
Hoy, te espero dentro del centeno, mi propio cubil de los horrores.
Imagen