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Lo demás, está impreso
en el discurso de las tormentas
y forma parte
de los inventarios del silencio.
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BREVE NOTA BIO-BIBLIOGRÁFICA:
María Magdalena Bargetto Orellana, nacida en la austral ciudad de Punta Arenas, descendiente de inmigrantes italianos. Casada, cuatro hijos. Licenciada en Artes Musicales en la ciudad de Concepción. En Santiago ingresa a la Facultad de Música de la Universidad de Chile debiendo suspender posteriormente los estudios para radicarse con su familia en India y Pakistán por un tiempo prolongado, estadía que marca una particular influencia en su poesía. A su regreso, se establece en la ciudad de Concepción, donde reinicia sus estudios, participando activamente en eventos musicales y literarios de la zona, colaborando en diarios y revistas de la ciudad. Miembro fundador de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH), Filial Concepción, época en que obtiene algunos premios, literarios entre ellos “Cuento, Radio U. de Concepción”, “Premio Poesía, Instituto de Lenguas U. de Concepción” (Poemas de la Noche) “Premio Poesía Municipalidad de Valdivia” (Poemas de la Noche, el Hombre y el Mar). Se radica con posterioridad en la ciudad de Puente Alto, Provincia Cordillera, donde inicia una notable trayectoria creando allí numerosas instancias culturales, siendo una de las más significativas el emblemático “Taller Literario RACO” de C.M.P.C. Obtiene reconocimientos literarios: Premio Círculo Periodistico de Puente Alto, “Premio en Poesía Infantil”, Secretaría de Relaciones Culturales, “Premio Poesía Unión de Escritores Americanos y Revista Cuerpo Diplomático”, “Premio Poesía para Autores Extranjeros”, ciudad de Villa Dolores Argentina. Su trabajo literario está disperso en Antologías, diarios, Revistas y Anuarios de las diversas regiones donde ha residido destacando “Antología de Poesía Magallánica” (Sociedad de Escritores Magallanes Poetas del Mar (Matías Cardal / Tomé) “Poesía Hispanoamericana” (Alfonso Larrahona / Valparaíso) “Poesía Infantil” (Secretaría de Relaciones Culturales / Santiago) “Revista Aleph” (Sociedad Escritores / Concepción) “Revista Portal” (Editorial Bolt / Santiago) Selección de Cuentos Infantiles (Editorial Bolt / Santiago) “Antologías” ciudad de Bahía Blanca Argentina (Editorial Altair), “Revista Literaria El Espino” (Puente Alto).
Actualmente se desempeña en Asesoría Cultural y Dirección del “Taller Literario Celulosa Laja” de Papelera filial Laja, siendo seleccionada para una nueva “Antología de Poesía”, publicación de la Editorial Altair, Bahía Blanca, Argentina.
TIEMPO PARA EL ASOMBRO
Siempre me decías lo mismo.
No tenemos tiempo
para el asombro
que yo invocaba.
Habitaba contigo
persiguiendo la sentencia,
consumida en el fermento
establecida por tu tiempo.
Se rompía el silencio
cuando estallaban
los higos azules
y yo desgranaba arvejas
en absurdos collares
de cadenas verdes,
interminables maneras
para inventar un tiempo nuevo.
Siempre me decías lo mismo
cuando se trataba
de transitar los espacios
para enturbiar las dimensiones
ignorantes del hastío.
Para el asombro que yo requería
las estaciones tal vez
de que disponen los muertos,
el dialogar del vacío
las cisternas de la noche
el soplido de lo inútil
los castaños amanecidos.
Íbamos por el mar
para la investidura de las olas
y cuando esperaba
al astro polinizar
en sus lechos abiertos,
siempre me decías lo mismo
¡No tenemos tiempo!
y transitábamos como dos sombras
empujadas por un mismo viento
embriagadas en el opio
de amapolas diferentes.
En la desnudez de tu orilla
siempre me decías lo mismo
para el asombro
que me sustenta.
Por fin,
amanece en esta casa
llena de relojes
detenidos.
LA LUZ Y OTRAS ORILLAS
¿Recordarías tú ahora que la luz se
nos ha ido
el esplendor de las manos sigilosas
en el contrapunto verdoso
de la noche tardía?
¿Recordarías ese canto desnudo
las heridas del mar
nuestras huellas furtivas,
desterradas lenguas
en la hojarasca madura?
Amanecía buscando
el nacimiento de la forma
y el tiempo se prolongaba
en los agobios del tiempo.
La palabra, el desafío de un cardo
disputaba su lugar
en las arenas fosforescentes.
¿Recordarías ahora, si estuvieras?
La noche permanece
en sus párpados de niebla
La luz sigue pasando
en los filamentos
de las hojas.
Lo demás, está impreso
en el discurso de las tormentas
y forma parte
de los inventarios del silencio.
ENTRE LA LUZ Y LA SOMBRA
Algo como un estigma
flota esta noche
sobre las cosas...
Algo como la luz que permanece
en las ceremonias del tiempo.
Camino bajo los fardos
de un dolor cultivado
bajo la hierba.
Un invierno profundo
duerme en las yemas
de los dedos
y las estrellas son
como uvas fosforescentes
en la fuente inagotable
del silencio.
Algo como un aroma exprimido
en los laberintos
agudos del viento
algo a veces tan dulce
como el corazón de los higos.
Avanzar como la noche
por las oscuras raíces
abatiendo los párpados
en una densa marejada.
¡Y la razón tendida
como un alambre
que pasa temblando
entre el sueño y la nada!
Algo crece y crece esta noche
y se empina del marfil
del hueso
a la luz inmóvil
de las estrellas.
Una dalia fría como la muerte
palpita encabritaba
y gira por las corrientes
profundas de los océanos.
Algo fugaz como las simientes
en sus peregrinaciones aladas.
Volver siempre al puente
donde un día
estallamos en llanto
como vuelven a morir los peces
a las cunas cristalinas
de su origen.
Algo como una gota
que se descuelga
en las enredaderas del alma.
El estigma perenne
clavado como un astro
en la frente desnuda del hombre.
Algo entre la Luz y la Sombra
Soledad... soledad...
TIEMPOS ESCOGIDOS
Sobre mi cabeza navegan
las serpientes del invierno.
Una mancha de escarcha ha descendido
por las laderas de los vidrios.
Los túneles de la noche sucumben
bajo el peso infinito
de los grandes silencios.
Y en este lugar del mundo
el mismo viento se ha llevado
la última hoja
y la eterna rotativa de la noche
muele granizo en las pupilas
deslumbradas de los muertos.
Y yo debo aprender a permanecer
inmóvil
en medio de estos hombres
que mendigan
bajo las cúpulas de las
mezquitas yertas.
Esperando a que regrese el Tiempo.
¡Ah, las nocturnas estaciones
del tiempo!
a levantar cenizas
en las ruinas de los templos.
Los cuervos duermen
sobre sus alas azules...
En los cuartos se tejen
sandalias de lumbre...
¡Y yo tiemblo por los
grandes árboles
que se han desnudado
para purificar al mundo
en las estrellas.
La brisa te bajará
los párpados
con el olor de los manzanos
y los mosquitos
acostarán su sombra
en los dibujos azules
de mi taza inventariada.
A las siete de la tarde
Savila, el sastre,
detenía al tiempo
y buscaba la verdad
con la cara pegada
al viento.
INVENTARIO PARA EL CREPÚSCULO
¡Cuando pienso
en que solo te quedaste
bebiendo el té de las Indias
en la taza honda
del crepúsculo coronado!
Rojez del valle.
Tiempo de amapolas vivas
y fermentación de arrozales.
Las sedas se movían
en los jardines
con el oficio
de un ala.
Sobre tu sombra,
dos alas negras.
El Bull-Bull
pájaro dorado
picoteaba las cabezas
inclinadas de los cuervos.
Y un niño
que padecía de lepra
amarraba búfalos blancos
a los troncos milenarios
de los castaños emplumados.
¡Cuando pienso
que te quedaste
en el pabellón de los siglos!
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