PRESENTACIÓN
Esta antología surge precisamente de un hecho poético: el inesperado y misterioso encuentro que puso en contacto a dos poetas (Catalina Guerrero Nájera y Tulio Mendoza Belio) para que, inspirados por las inefables ideas que siempre mueve la poesía, materializaran un libro antólógico que uniera a dos regiones, dos ciudades, dos países: Concepción de Chile, Región del Bío-Bío y Pachuca, Hidalgo, México.
Veinte poetas son los convocados en esta “voz de jaguar, vuelo de cóndor”, diez de Chile y diez de México. Diferentes generaciones, estilos y poéticas, dan cuenta de una rica variedad temática y formal. Cada poeta hizo su propia selección, coordinados por los compiladores; la portada está a cargo del artista mexicano Enrique Ramírez González y la edición corresponde al poeta chileno Tulio Mendoza Belio (Ediciones Etcétera). El título fue elegido por los poetas mexicanos.
El escritor mexicano Gabriel Zaid, nos dice que: “La inspiración creadora no sólo hace versos: sopla y lo mueve todo. En ese movimiento, la práctica no es algo estrecho, mecánico y sin misterio, sino creación; y la poesía es práctica: hace más habitable el mundo.” Y el poeta Octavio Paz, señaló que “Una de las funciones cardinales de la poesía (y del Arte agregamos nosotros), es mostrarnos el otro lado de las cosas, lo maravilloso cotidiano: no la irrealidad, sino la prodigiosa realidad del mundo.” Y nuestro Jorge Teillier nos dijo que servía para “superar la avería de lo cotidiano” y que había que “luchar contra el universo que se deshace, no aceptar los valores que no sean poéticos, seguir escuchando el ruiseñor de Keats, que da alegría para siempre.” Por su parte, el maestro mexicano Alfonso Reyes, nos dice que “el fin de la creación literaria [...] es iluminar el corazón de los hombres” y nosotros hemos hablado de ella como “un acto de amor y de entrega... de una entrega que tiene que ver con los espacios no tasables de la felicidad.”
Ya corre el intrépido jaguar y afina su voz; vuela el cóndor majestuoso por el cielo de la poesía (aunque añoramos el huemul que nos describe tan acertadamente nuestra Gabriela Mistral). Que la lectura de este libro sea un testimonio vivo de la tradicional amistad y hermandad que siempre ha existido entre Chile y México.
Tulio Mendoza Belio
Miembro Correspondiente Academia Chilena de la Lengua
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